Bruxismo: qué es, por qué aparece y cómo tratarlo

El bruxismo es uno de esos trastornos que muchas personas tienen sin saberlo. Se aprietan o rechinan los dientes, a veces durante el sueño y a veces a lo largo del día, sin ser conscientes de ello. Y sin embargo, las consecuencias son muy reales: dolor mandibular, cefaleas matutinas, desgaste dental progresivo, tensión en el cuello y, en algunos casos, un cambio visible en la forma de la cara por la hipertrofia del músculo masetero.

Entender qué es el bruxismo, identificar sus causas y conocer las opciones de tratamiento disponibles es el primer paso para abordarlo con criterio. En este artículo te lo explicamos de forma clara y con base científica.

¿Qué es el bruxismo?

El bruxismo es una actividad muscular repetitiva e involuntaria de los músculos de la masticación, caracterizada por el apretamiento, el rechinamiento o el frotamiento de los dientes y por movimientos mandibulares forzados. No es un hábito voluntario ni un signo de debilidad: su origen está en el sistema nervioso central, que regula factores neurobiológicos, psicológicos y conductuales que el individuo no controla de forma consciente.

Afecta por igual a hombres y mujeres, y su prevalencia en la población adulta es significativamente alta. Una revisión sistemática publicada en 2024 que analizó estudios realizados entre 2003 y 2023 estima que el bruxismo del sueño afecta aproximadamente al 21 % de los adultos, mientras que el bruxismo de vigilia alcanza cifras cercanas al 23 %. En Europa, la prevalencia del bruxismo del sueño se sitúa en torno al 21 %.

Bruxismo diurno y bruxismo nocturno

Esta diferenciación no es meramente descriptiva. Desde el punto de vista clínico, el bruxismo nocturno y el diurno son entidades distintas con mecanismos fisiopatológicos diferentes, lo que condiciona también su abordaje terapéutico.

Bruxismo diurno o de vigilia: se produce durante las horas de actividad. Suele manifestarse principalmente como apretamiento de los dientes (no tanto como rechinamiento) y está más vinculado a estados de concentración, tensión emocional o estrés. Al ocurrir en estado consciente, puede ser parcialmente controlado una vez que el paciente es consciente del hábito.

Bruxismo nocturno o del sueño: ocurre durante el sueño y se clasifica como una parasomnia. El individuo no tiene ningún control sobre él. Se asocia con mayor frecuencia a rechinamiento audible, mayor intensidad de la fuerza de apretamiento y consecuencias más pronunciadas sobre los dientes, la articulación temporomandibular y la musculatura masticatoria.

Muchas personas presentan ambas formas de forma simultánea o alternante.

Síntomas del bruxismo: cómo reconocerlo

Dado que el bruxismo nocturno ocurre durante el sueño, con frecuencia es la pareja o un familiar quien alerta al paciente del ruido característico. El bruxismo diurno, por su parte, puede pasar inadvertido durante años. Estos son los signos y síntomas más frecuentes:

Síntomas musculares y articulares:

  • Dolor o rigidez en la mandíbula al despertar
  • Tensión o dolor en la zona de los maseteros (los músculos a ambos lados de la mandíbula)
  • Cefaleas tensionales, especialmente matutinas, localizadas en las sienes
  • Dolor cervical y de hombros asociado a la tensión muscular sostenida
  • Sensación de bloqueo o limitación en la apertura de la boca
  • Dolor o ruidos en la articulación temporomandibular (ATM)

Síntomas dentales:

  • Desgaste progresivo del esmalte dental, especialmente en las caras oclusales
  • Sensibilidad dental aumentada
  • Fracturas o fisuras en los dientes o en restauraciones dentales previas

Síntomas menos evidentes, pero frecuentes:

  • Dolor de oído sin causa otológica aparente. La articulación temporomandibular está anatómicamente muy próxima al conducto auditivo externo, lo que hace que el dolor generado en esa zona se perciba como dolor de oído. Este fenómeno, conocido como dolor referido, explica por qué muchos pacientes con bruxismo consultan primero al otorrinolaringólogo sin encontrar causa auditiva.
  • Sensibilidad dental a temperaturas extremas y a alimentos dulces, consecuencia del desgaste progresivo del esmalte que deja expuesta la dentina subyacente
  • Insomnio o sueño no reparador en los casos más intensos, donde la actividad muscular interrumpe los ciclos de descanso
  • Dificultad para masticar o incluso hablar en fases avanzadas con afectación articular significativa

Cambios estéticos:

  • Hipertrofia del músculo masetero, que puede provocar un ensanchamiento visible del tercio inferior del rostro y un ángulo mandibular más marcado. Este cambio en la morfología facial es una de las razones por las que muchos pacientes acuden a la consulta de medicina estética. La tensión muscular crónica también acelera la aparición de arrugas de expresión y contribuye al envejecimiento prematuro de la piel; si te preocupa este aspecto, te puede interesar nuestra guía sobre cómo frenar el envejecimiento de la piel.

Causas del bruxismo, ¿por qué aparece?

La etiología del bruxismo es multifactorial y, a día de hoy, no existe una causa única identificada. La literatura científica actual señala que su origen implica procesos fisiológicos multisistémicos complejos, con una participación clara del sistema nervioso central en la desregulación de los sistemas motores y neuromasticatorios. Dicho de otro modo: el bruxismo no es simplemente un problema de los dientes o de la mandíbula; tiene un componente neurológico y psicológico fundamental.

Los factores más frecuentemente asociados a su aparición o agravamiento son:

Estrés y ansiedad

Son los desencadenantes más reconocidos clínicamente. La tensión emocional sostenida activa de forma crónica la musculatura masticatoria como respuesta somática al estado de alerta del sistema nervioso. No es casualidad que el bruxismo se agrave en períodos de alta carga emocional o laboral.

Factores neurobiológicos centrales

La regulación de los movimientos mandibulares involuntarios está mediada por estructuras del sistema nervioso central. Alteraciones en los sistemas dopaminérgico y serotoninérgico se han relacionado con una mayor actividad muscular masticatoria durante el sueño.

Trastornos del sueño

El bruxismo nocturno se asocia frecuentemente con la presencia de microdespertares durante el sueño y con otras alteraciones como el ronquido o el síndrome de apnea-hipopnea del sueño (SAHS). Durante los microdespertares, se produce una activación del sistema nervioso autónomo que puede desencadenar episodios de actividad muscular mandibular rítmica.

Fármacos y sustancias

Determinados medicamentos de uso común, especialmente algunos antidepresivos de la familia de los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), pueden aumentar la actividad muscular mandibular como efecto secundario. El consumo de alcohol, tabaco, cafeína en exceso y estimulantes también se ha asociado con una mayor frecuencia e intensidad de los episodios de bruxismo.

Factores genéticos

Existe evidencia de una predisposición familiar, lo que sugiere un componente hereditario en la susceptibilidad a desarrollar bruxismo.

Factores oclusales

Aunque durante años se consideró que las interferencias oclusales (una mordida desalineada) eran la principal causa del bruxismo, la evidencia actual indica que la maloclusión per se no provoca ni aumenta significativamente la probabilidad de padecer bruxismo. Este factor ha perdido peso en la literatura científica reciente.

Cómo se diagnostica el bruxismo

El diagnóstico del bruxismo es fundamentalmente clínico. Dado que el bruxismo nocturno ocurre de forma inconsciente durante el sueño, en muchos casos el paciente lo desconoce y es un familiar quien detecta el ruido característico del rechinamiento, o bien es el dentista quien observa los signos de desgaste durante una revisión rutinaria.

La exploración clínica habitual incluye:

Evaluación del desgaste dental

Las superficies oclusales desgastadas de forma característica — especialmente en los dientes anteriores e incisivos — son uno de los signos indirectos más fiables de actividad bruxista mantenida en el tiempo.

Palpación muscular

La tensión y la hipertrofia del músculo masetero y del temporal son hallazgos frecuentes. La palpación de estos músculos puede reproducir el dolor que el paciente refiere en la mandíbula, las sienes o el cuello.

Exploración de la articulación temporomandibular

Se evalúa el patrón y la amplitud de apertura de la boca, la presencia de ruidos articulares (clic o crepitación) y el dolor a la palpación o a la movilización de la articulación.

Electromiografía (EMG) nocturna

En casos de diagnóstico incierto o cuando se requiere una cuantificación objetiva de la actividad muscular, puede realizarse un registro electromiográfico durante el sueño. Es el método diagnóstico de mayor precisión para el bruxismo nocturno, aunque no siempre es necesario en la práctica clínica habitual.

Un diagnóstico precoz es especialmente relevante porque permite intervenir antes de que se produzca un desgaste dental irreversible o un deterioro significativo de la articulación temporomandibular.

Soluciones para el bruxismo: qué opciones existen

No existe un tratamiento único que cure el bruxismo de forma definitiva. Dado su origen multifactorial, el abordaje más efectivo es siempre individualizado y, en muchos casos, multidisciplinar. El objetivo del tratamiento no es eliminar la actividad muscular en sí misma, sino reducir su frecuencia e intensidad y, sobre todo, proteger las estructuras que pueden verse dañadas por ella.

Estas son las principales opciones terapéuticas disponibles con respaldo clínico:

Férula de descarga oclusal

Es el tratamiento de referencia desde el ámbito odontológico. Consiste en una placa de acrílico duro fabricada a medida que se coloca sobre los dientes, habitualmente durante el sueño, para proteger el esmalte del desgaste y reducir la carga sobre la articulación temporomandibular.

Es importante aclarar que la férula de descarga no elimina el bruxismo ni reduce la actividad muscular: protege los dientes de sus consecuencias, pero no actúa sobre el origen del problema. Su efectividad para aliviar el dolor muscular y articular varía considerablemente entre pacientes.

Abordaje psicológico y técnicas de gestión del estrés

Dado el papel central que el estrés y la ansiedad desempeñan en el bruxismo, las técnicas cognitivo-conductuales, el biofeedback y las intervenciones de reducción del estrés forman parte del arsenal terapéutico. Son especialmente útiles en el bruxismo diurno, donde la conciencia del hábito permite trabajar su modificación de forma activa.

Fisioterapia orofacial

El trabajo manual sobre los músculos masticatorios y cervicales hipertónicos, el tratamiento de los puntos gatillo en el masetero y el temporal, y los ejercicios de reeducación neuromuscular contribuyen a reducir la tensión acumulada y a mejorar la sintomatología dolorosa.

Tratamiento farmacológico

En casos específicos, se utilizan relajantes musculares o ansiolíticos de forma puntual para interrumpir ciclos agudos de actividad muscular intensa. No son un tratamiento de mantenimiento por sus efectos secundarios con el uso prolongado.

Neuromoduladores en el músculo masetero: la opción médica más eficaz para el control muscular

La infiltración de toxina botulínica tipo A en el músculo masetero —y en ocasiones en el músculo temporal— es una de las opciones terapéuticas con mayor respaldo clínico para el control de la actividad muscular en el bruxismo.

El mecanismo de acción es preciso: la toxina botulínica se une de forma reversible a los receptores colinérgicos presinápticos de la unión neuromuscular e inhibe la liberación de acetilcolina, lo que produce una relajación muscular controlada y temporal. La fuerza de apretamiento disminuye, los síntomas musculares se reducen y, en pacientes con hipertrofia del masetero, la morfología del tercio inferior del rostro se estiliza de forma natural.

Los resultados de los estudios clínicos son consistentes. Un estudio prospectivo publicado en PubMed que incluyó a 304 pacientes tratados con 25 unidades de toxina botulínica en los maseteros bilaterales demostró que, a los dos meses del tratamiento, la amplitud electromiográfica del músculo masetero y la fuerza máxima de mordida se redujeron de forma estadísticamente significativa.

Además, mejoraron de forma relevante la calidad del sueño, el dolor cervical y de hombros, y la frecuencia e intensidad de las cefaleas. Una revisión de la literatura que abarca más de 1.100 pacientes tratados concluye que la inyección de toxina botulínica tipo A en el masetero es generalmente segura y bien tolerada, con efectos secundarios leves y transitorios.

El efecto se mantiene entre 13 y 26 semanas, tras las cuales puede repetirse el tratamiento. No sustituye a la férula de descarga ni al abordaje psicológico del estrés, pero actúa directamente sobre la hiperactividad muscular que ninguno de esos tratamientos puede controlar.

En la consulta de la Dra. Gabriela Mitheis, la infiltración de neuromoduladores en el masetero forma parte de los tratamientos de medicina estética facial disponibles, con valoración previa individualizada y protocolo personalizado para cada paciente.

Medidas de autocuidado que pueden aliviar los síntomas

Sin reemplazar el tratamiento médico, existen medidas de apoyo que contribuyen a reducir la tensión muscular acumulada y a mejorar el confort cotidiano. Estas son las más respaldadas clínicamente:

Aplicar calor o frío local

El calor húmedo aplicado sobre los maseteros y la zona mandibular ayuda a relajar la musculatura tensa. En fases de inflamación aguda, el frío puede reducir el dolor más eficazmente. Ambas opciones pueden alternarse según la respuesta individual.

Evitar alimentos que exigen un esfuerzo masticatorio intenso

Nueces, caramelos duros, pan muy crujiente o carnes fibrosas aumentan la carga sobre los músculos ya sobrecargados. Reducir su consumo durante los períodos de mayor sintomatología es una medida de sentido común con impacto real.

Evitar masticar chicle

Aunque parezca un gesto cotidiano sin importancia, la masticación continua de chicle mantiene los músculos masticatorios en actividad sostenida, agravando la fatiga y el dolor muscular.

Masaje de los músculos masticatorios y cervicales

El trabajo manual sobre los puntos gatillo del masetero, el temporal y los músculos del cuello puede liberar tensión acumulada y reducir la irradiación del dolor hacia la cabeza y los oídos.

Ejercicios de estiramiento y reeducación muscular

Los ejercicios de fisioterapia orofacial dirigidos a recuperar el equilibrio muscular a ambos lados de la cara y la mandíbula forman parte del abordaje complementario recomendado.

Reducción activa del estrés

Dado que el estrés es el principal desencadenante del bruxismo, cualquier intervención que reduzca la carga emocional sostenida — ya sea meditación, ejercicio físico regular, técnicas de respiración o apoyo psicológico — tiene un impacto directo sobre la frecuencia e intensidad de los episodios.

Relajación facial consciente durante el día

Adquirir el hábito de mantener los dientes ligeramente separados y los labios en reposo, en lugar de apretados o en tensión, puede reducir significativamente el bruxismo diurno en pacientes que logran conciencia del hábito.

Posibles complicaciones si el bruxismo no se trata

El bruxismo leve y asintomático puede no requerir ninguna intervención. Sin embargo, cuando es moderado o intenso y se mantiene sin tratar durante años, puede derivar en consecuencias estructurales y funcionales relevantes:

  • Desgaste dental irreversible que compromete la función masticatoria y requiere rehabilitación protésica
  • Fractura de dientes o de restauraciones (coronas, puentes, implantes)
  • Encías retraídas y aumento del riesgo de enfermedad periodontal
  • Disfunción de la articulación temporomandibular con dolor crónico, limitación de la apertura bucal y, en los casos más graves, necesidad de intervención quirúrgica
  • Alteraciones en el perfil cervical por la tensión muscular sostenida en el cuello, que en algunos pacientes se combina con acumulación de grasa submentoniana; en esos casos puede ser relevante explorar opciones como la liposucción de papada
  • Cefaleas tensionales crónicas que interfieren significativamente con la calidad de vida
  • Hipertrofia progresiva del masetero con cambio en la morfología facial y acentuación de arrugas de expresión — entre ellas las patas de gallo, cuyo tratamiento específico puedes consultar en este artículo sobre cómo eliminar las patas de gallo sin perder naturalidad
  • Alteraciones del sueño con impacto en el estado de ánimo, la concentración y el bienestar general

¿Cuándo consultar con un especialista?

El bruxismo no siempre requiere tratamiento: cuando es leve y no produce síntomas ni daño estructural, puede no estar indicada ninguna intervención activa. Sin embargo, es recomendable consultar con un profesional cuando aparecen algunos de estos signos:

  • Dolor mandibular, cervical o cefaleas matutinas frecuentes
  • Desgaste dental visible o sensibilidad dental aumentada
  • Ruidos o bloqueos en la articulación temporomandibular
  • Ensanchamiento visible del ángulo mandibular por hipertrofia del masetero
  • Alteraciones del sueño relacionadas con la actividad mandibular

Un diagnóstico correcto — que incluya la exploración clínica de la articulación temporomandibular, la palpación muscular y la evaluación del desgaste dental — es el punto de partida para decidir qué tratamiento, o combinación de tratamientos, es el más adecuado en cada caso.

Preguntas frecuentes sobre el bruxismo

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Dra. Gabriela Mithesis – Cirujana plástica facial

Nº de colegiada: 141409189

Licenciada en Medicina y Cirugía en la Universidad de Navarra y con especialización en Cirugía Maxilofacial vía MIR en el Hospital Reina Sofía. Con formación en Medicina Estética y Dermocosmética.

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